tengo su nariz aguileña, los ojos rasgados, achicados cuando hablo, pupilas que desaparecen cuando me
Era la medianoche. Raúl y yo nos habíamos retirado del departamento de un amigo que
La iremos haciendo piedra a piedra hasta que no quede más remedio que llamarla casa.
Aquella noche Culiacán era un laberinto sin entrada ni salida. Un laberinto sin minotauro ni
El durmiente Era medianoche y un joven yacía dentro de un cajón. Su visión estaba
